Hemos ido reduciendo la idea a la esencia. El baño ha pasado de ser una manifestación metafísica a un itinerario. El salto de la representación en el puntillismo ya nos lo advierte. Las formas simples de Matisse enmarcan el cubismo y Miró nos lo resuleve en dos líneas, mientras que los modernos ya prescinden del modelo, que somos nosotros mismos.