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Saturday, August 31, 2024

LAPIEZA | SINFONÍA RELACIONAL EXPANSIVA


El cuerpo expansivo de LAPIEZA. 
La socioplástica y la composición abierta.

REVISTA REPLICANTE | MÉXICO 2013 - RUBÉN BONET
LAPIEZA se alimenta tanto de la deriva como del afán enciclopédico. Enciclopédico en un tipo de arte, el que le interesa a Anto Lloveras, quien ha perpetrado a lo largo de cuatro años la estructura de LAPIEZA

EL PAÍS | BUENOS DÍAS MALASAÑA |  EN CONTEXTO
Negocio, ocio y cultura se mezclan con frecuencia en Malasaña. "Para el arte contemporáneo es básico que los jóvenes se acerquen", explica Anto Lloveras de la galería La Pieza (La Palma, 15; www.lapiezalapieza.blogspot.com), ubicada en la antigua Central Vegetariana, un icono de la zona. "Hacemos arte sin mediación institucional, gestionada por los propios artistas", dice. "No inauguramos exposiciones, somos una instalación mutante". Como el barrio.

SOMOS MALASAÑA MADRID 
DANIEL MARTÍN BAYÓN - ANTO LLOVERAS
ECOLOGÍAS CULTURALES
Este tipo de acontecimientos artísticos que están surgiendo en el barrio, se encuadran bien en lo que E. Laddaga ha dado en llamar “ecologías culturales” en su libro ‘Estética de la Emergencia’. Se trata de proyectos que articulan la producción de imágenes, textos o sonidos, con la exploración de las formas de vida en común (en principio renunciando a la producción de objetos artísticos convencionales), para iniciar o intensificar procesos abiertos de conversación que involucren a no artistas durante tiempos largos, en espacios definidos, donde la producción estética se asocie al despliegue de organizaciones destinadas a modificar estados de cosas en determinados espacios, y que apunten a la constitución de “formas artificiales de vida social” o modos experimentales de coexistencia.

RESITUACIONISMO
Estos procesos de democratización de la creatividad y desdibujamiento de la barrera arte-vida siguen abiertos en LAPIEZA, un espacio del barrio que se encuentra en la calle Palma 15. A través de la exposición y difusión de ‘junk art’, LAPIEZA remite directamente a algunas de las vanguardias más interesantes de la historia del siglo XX.

EL JUNK ART Y LAS VANGURDIAS
Existe un espacio cultural en Malasaña en el que también podemos observar distintos ejemplos de prácticas derivadas del situacionismo, con diferentes implicaciones a la hora de contribuir a conformar una vivencia subjetiva y más flexible del barrio. Se trata, una vez más, de la sala LAPIEZA, en la calle Palma nº 15. En este espacio, cuyo funcionamiento hemos descrito en otras ocasiones, se dan cita un gran número de artistas, muchos de los cuales centran su práctica en cuestiones relativas a la experiencia subjetiva del barrio en alguna de sus dimensiones.

ESTÉTICAS DE RESISTENCIA
Es el caso, por ejemplo, de la instalación mutante que se exhibe en la sala LAPIEZA. Se trata de un espacio volcado hacia la comunicación abierta con la comunidad en la que se localiza. Un espacio sin pretensiones elitistas, que se esfuerza por difundir otro concepto del arte contemporáneo distinto del que popularizan los grandes eventos del arte, siempre ligados a escandalosos presupuestos que los desacreditan. Un espacio, cuyas propuestas incluyen a los visitantes de diferentes formas, bien sea mediante su participación en las ‘performances’ que organizan o mediante su involucración en las acciones socioplásticas que proponen, o simplemente mediante la inclusión participativa y/o reflexiva en la serie cambiante de la instalación que se despliega constantemente en la sala. Una de las ventajas de este espacio, y su formato de instalación acumulativa y mutante, es que al estar compuesta de un sin fin de propuestas, éstas ejercen un poderoso efecto potenciador de la experiencia. Una de las experiencias posibles es la percepción de determinadas estéticas de resistencia.

El ‘Junk Art’ y las vanguardias




Cuando en 1912 los cubistas Picasso y Braque pegaron un trozo de hule en un lienzo, dieron comienzo a una de las revoluciones estéticas más importantes del siglo XX. El collage supuso un salto cualitativo increíble, al transformar el lenguaje pictórico enuna narración, no ya de cómo se representaba el mundo, sino de cómo se representaba el proceso de representar el mundo. Mediante esta acción, la pintura, y el arte en general, asumen la posibilidad de un discurso independiente de la mera representación reconocible de la realidad. Además, por primera vez, se introducen en el lenguaje artístico materiales considerados impropios del arte hasta entonces. Esta acción, junto con la enorme popularización de la fotografía, contribuyó a la democratización de la creatividad. No es casualidad que estas herramientas coincidan temporalmente con revoluciones ideológicas igualmente democratizadoras. Esta conjunción de ideologías, tecnología y nuevas herramientas creativas se manifestó en la aparición de algunas de las vanguardias artísticas más importantes del siglo pasado, que de una forma coherente con el espíritu de la época, aspiraron no solo a democratizar el acceso a la creatividad, sino a borrar las diferencias entre las categorías de “arte” y “vida”.





Estos procesos de democratización de la creatividad y desdibujamiento de la barrera arte-vida siguen abiertos en LAPIEZA, un espacio del barrio que se encuentra en la calle Palma 15. A través de la exposición y difusión de ‘junk art’, LAPIEZA remite directamente a algunas de las vanguardias más interesantes de la historia del siglo XX.
Desde las perspectivas vanguardistas, la separación artificial entre el arte y la vida cotidiana mantenida por el arte convencional era una estrategia que se basaba en conceptos obsoletos como la originalidad, el genio o la excelencia técnica, y había de ser combatida, dado que era, si no causantes, al menos mantenedoras de muchos males de la sociedad contemporánea. Recordemos que los intereses de los grupos más poderosos habían llevado a la muerte y a la miseria a una cantidad ingente de seres humanos (colonialismo, explotación capitalista industrial, guerra mundial…). La alta burguesíaacomodada, con sus valores culturales tradicionales, era el objetivo de las iras y los ataques de vanguardias artísticas como el dadaísmo, el constructivismo y el surrealismo, que aspiraban a cambiar el mundo mediante su transformación plástica y mediante la popularización de herramientas y tácticas creativas al alcance de todo el mundo, tales como las mencionadas fotografía y collage, la escritura automática y otras técnicas de libre acceso al inconsciente, la reutilización con varias finalidades de objetos preexistentes, etc. De esta manera, la creatividad, reincorporada a la vida cotidiana, ofrecía una nueva capacidad para desenvolverse en el mundo sin necesidad de recurrir a escapatorias trascendentalistas, una capacidad de vivir activamente, al contrario de la pasividad que establecía el anterior sistema artístico de admiración contemplativa.


En este contexto, es posible comprender muchas de las manifestaciones artísticas que acontecen en la sala LAPIEZA. Mediante lenguajes formales derivados de estas vanguardias contestatarias, se presenta una acumulación progresiva de collages, fotografías, automatismos y reutilizaciones de objetos desechados, que revitalizan muchas de las reivindicaciones de aquellas primeras vanguardias. Un simple paseo por el lugar-instalación permite hacerse una idea de a qué se refiere la estrategia de “borrar la diferencia entre arte y vida”.
Desde la intervención “del amarillo al ocre” de ESLOMO (en la que unas manzanas desarrollan toda su gama cromática desde su recogida del árbol hasta su deterioro final, mientras el aroma correspondiente a cada fase cromática inunda el espacio) hasta “otoño” de DANIEL DIXON & ESLOMO(instalación con música en la que se reactualiza la multidimensionalidad del otoño en el contexto del espacio de LAPIEZA), pasandopor “defuckyuno” de HOMBRE_U (instalación en la que la acción cotidiana de desayunar cobra dimensiones expresionistas y existenciales, al transferirse a las tostadas los estados de ánimo que posteriormente también se descompondrán en putrefactas gamas cromáticas) muchas intervenciones que acontecen en la sala exprimen todo el potencial expresivo y creativo de acontecimientos que, mirados convencionalmente, podrían pasar por anodinos. Sin embargo, para captar toda la riqueza expresiva del ‘junk art’ es preciso reconsiderar algunas de las vanguardias más influyentes del siglo XX.


Del constructivismo a la ‘yrrealidad’

Alrededor de 1917 y partiendo de las innovaciones visuales del cubismo y el futurismo, surge en la recientemente creada URSS el constructivismo, con la firme proposición de colaborar en la construcción de la utopía recién nacida. Para ello los artistas (que se definen a sí mismos más como ingenieros productores que como artistas en el sentido tradicional), emplean materiales propios de las nuevas tecnologías industriales y formas geométricas abstractas aplicadas a todos los ámbitos creativos (ilustración, cartelería, mobiliario, pintura, escultura, arquitectura…). Con este nuevo lenguaje geométrico y abstracto, representan la construcción de un mundo nuevo, joven y moderno en el que tanto la creación artística como la tecnología y las nuevas formas de producción son puestas al servicio del pueblo.
El cine, la fotografía y el fotomontaje (síntesis de collage y fotografía) fueron, en este sentido, formas de creación también muy empleadas por el constructivismo, en su particular empeño de popularizar las nuevas tecnologías. Los ideales utopistas del constructivismo se mantuvieron vivos en otras vanguardias posteriores como el neoplasticismo o la escuela de arte Bauhaus, a pesar de que en la URSS el movimiento finalizara abruptamente a finales de los años 20 con la imposición de la doctrina estalinista del realismo socialista.
En LAPIEZA pueden verse distintas intervenciones de la YREALYDAD, un proyecto conceptual colectivo que, mediante el empleo de lenguajes derivados parcialmente del constructivismo, aspira a erigir diferentes estructuras que ilustren la convencionalidad de la construcción de la experiencia, como en “fascia lata”. Para ello se emplean restricciones formales y cromáticas similares a las del constructivismo (con su característico empleo de las figuras geométricas y los colores rojo y negro, que en las construcciones de la YREALYDAD se transforma en verde y blanco), y un empleo de materiales característicos del desarrollo tecnológico del momento, que en la YREALYDAD determina el empleo de basura tecnológica, desechos metálicos y objetos del universo del consumo de masas.
También remiten al constructivismo los ensamblajes de PAULA LLOVERAS, con su restringida gama cromática (blanco y negro) y su empleo de formas geométricas seriales y/o secuenciales, tales como “strek IV”  y “strek V”, o la instalación “perchas” en la que se emplean estos sencillos elementos aprovechando sus cualidades constructivistas y modulares.


Dadaísmo

En 1916 en Zurich un grupo de artistas establece la base de operaciones del dadaísmo en lo que denominan el Cabaret Voltaire. A través de diferentes  manifestaciones artísticas protestan contra el sin sentido de la primera guerra mundial. En contra de otras vanguardias artísticas, como el futurismo  o muchos expresionistas alemanes que instaban a la guerra como una forma de purificación y de celebración de la modernidad, los dadaístas ensalzan la deserción como forma de protesta contra una civilización que paradójicamente nos ha conducido a la mayor barbarie jamás perpetrada (hasta entonces). Mediante representaciones que hoy llamaríamos “performances”, y otras formas artísticas que incluían el ensamblaje de objetos preexistentes o la creación de máscaras y todo tipo de instrumentos a partir de materiales desechables, insultan a los poderes establecidos que han conducido la situación hasta su desenlace (el ejército,los políticos advenedizos, la hipócrita moral imperante, etc.). El dadaísmo pronto se extiende por diferentes países, y a las sedes de Zurich se unen las de París, Berlín, Barcelona o Nueva York. Uno de los más destacados miembros de diferentes grupos dadaístas fue M. Duchamp, quién pasará a ser conocido por una de las invenciones estéticas más controvertidas del siglo XX, los ready mades. Estos objetos previamente fabricados se presentan al público sin ser apenas modificados (un giro en su disposición, un cambio de nombre, etc.), con la finalidad de eludir cualquier “gusto estético”, en una lucha particular de Duchamp contra el “arte retiniano” y a favor de un “arte cerebral”.
A lo largo y ancho de LAPIEZA es posible comprobar la influencia dadaísta en el ‘junk art’. Desde el ready made de Krapoola “tapas” que consiste en presentar la tapa de un contenedor de basura, hasta las construcciones a partir de objetos de desecho como la “nube tóxica” de MARISA CAMINOS, los “bolos” de PAULA LLOVERAS (9) o los “encapsulados” y “piñatas” de JAVIER PÉREZ ARANDA, el espíritu lúdico y de burla del dadaísmo recorre la instalación, provocando sonrisas de complicidad en la reivindicación de una experiencia artística más accesible y menos elitista, que promueva una crítica irónica contra la sociedad de consumo y sus desmanes.



Surrealismo

Heredero directo del dadaísmo es el surrealismo, fundado por André Breton en 1924. Este movimiento artístico aspiraba a subvertir el orden tradicional de las cosas mediante diversas estrategias estéticas, con el fin de hacer surgir lo misterioso que subyace a lo cotidiano y que una mirada convencional no toma en consideración. Para ello, pueden hacer confluir en una misma imagen aspectos que habitualmente pertenecen a realidades diferentes o contradictorias, o pueden borrar súbitamente la distinción entre fantasía y realidad, mediante el empleo de la fotografía, las composiciones automáticas o mediante el “object trouvé”. Este uso novedoso del objeto encontrado como portador de un significado determinado por el deseo inconsciente, es una de las principales aportaciones del surrealismo a la historia del arte y al desmantelamiento de las diferencias convencionales entre las categorías de “arte” y “vida”.
Una vez más, en LAPIEZA se encuentran diferentes manifestaciones derivadas de lenguajes formales ideados por los surrealistas. Los “fuegos artificiales” de TOMOTO, además de íntimamente ligadas al situacionismo, presentan automatismos y grafismos surrealistas, a cuya atmósfera contribuyen las inquietantes bandas sonoras de EL INTRUSO. Los “cíclopes” de MARISA CAMINOS insisten en la fijación surrealista por lo inquietante, y al igual que las esculturas existencialistas de Giacometti beben del surrealismo que profesó en una etapa de su obra, los “quemados de la vida” de THOMASSIN (13) aúnan el mismo surrealismo y existencialismo.
De esta manera, el ‘junk art’ que se despliega en LAPIEZA emplea lenguajes formales provenientes de los usos expresivos y significativos novedosos que del objeto hicieron las vanguardias constructivista, dadaísta y surrealista. Las estrategias del empleo de nuevos materiales característicos del momento, objetos encontrados y objetos ya fabricados eran y son adecuadas para fomentar la reflexión crítica a cerca de cuestiones contemporáneas como la obsolescencia, la acumulación de mercancías, la sociedad de consumo, o las contradicciones del capitalismo, tan actuales ahora como en la época en la que surgieron estas primeras vanguardias.

Monday, February 11, 2019

Estética relacional y socioplástica




Escaparate de Lapieza 
Desde hace unos años, y en diferentes contextos, se viene produciendo una creciente focalización del interés en los procesos relacionales e intersubjetivos. La psicología, la sociología, la biología o la neurociencia, entre otras disciplinas, dejan de centrarse en las entidades concretas que convencionalmente se definían como individuos, para pasar a interesarse por la fluida red de relaciones en las que se insertan.


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https://antolloveras.blogspot.com/2020/02/socioplastics.html
El arte tampoco es ajeno a este cambio de paradigma que supone desplazar los límites del hasta ahora estrecho concepto de individuo, para incluir en él las relaciones que establece. Desde hace muchos años se plantea el objeto artístico como interactuando con los diferentes sujetos que lo rodean e incluso inmerso en su propia red de relaciones significativas. En este sentido se ha desarrollado toda una teoría centrada más en la recepción de la obra de arte que en su producción. Pero aún así, se han mantenido las diferencias entre obra-objeto, sujeto-productor y sujeto-receptor. En los últimos 10-20 años, sin embargo, y en estrecha relación con tantos factores que es imposible analizarlos en este espacio, existe un tipo de representación artística que pretende borrar también estos límites, proponiendo un tipo de arte que consiste precisamente en la relación.
Si en el acontecer de esta relación se genera algún tipo de objeto artístico, éste formará así mismo parte de la relación y de la obra, pasando a enriquecer aún más la red relacional, pero la mera producción de objetos no es en sí misma la finalidad. Una característica de este tipo de arte relacional, es la preocupación generada por la percepción del empobrecimiento general de la esfera relacional mediada por la globalización y por las formas de relaciones impuestas. No se trata de preferir formas arcaicas u obsoletas de relación frente a innovaciones tecnológicas en este ámbito, sino de la resistencia ante la reducción forzada del repertorio. Desde estas perspectivas se entiende que el desmantelamiento de algunos modos relacionales obedece a intereses que pretenden desarticular la capacidad generativa social, de forma que, relaciones potencialmente transformadoras son sustituidas por relaciones cómodas, sin conflictos y acríticasMuchas propuestas de arte relacional, por lo tanto, al promover un reestablecimiento de repertorios relacionales que conduzcan a la generación de cambios sociales, incluso a nivel microlocal, reactivan movimientos a nivel vecinal y de barrio con vistas a recobrar todo su potencial transformador.


Lapieza y su intensa actividad relacional.


En el barrio de Malasaña está teniendo lugar una actividad relacional intensa que se despliega desde el espacio LAPIEZA en la calle Palma 15. En ocasiones anteriores nos hemos referido a este espacio del barrio como uno de los más dinámicos en lo relativo a la génesis de ecologías culturales. Quizás sea necesario explicar algo el funcionamiento de este sitio. Se trata de una sala que, como su nombre indica, presenta una “pieza” constituida a partir de las aportaciones que diferentes personas realizan. Esta pieza se va transformando, en paralelo a la relación que se va estableciendo en el seno del espacio. Pero además, el ámbito relacional sale al encuentro de la calle, en actividades culturales-relacionales periódicas como Palma Central, evento que agrupa a diversas entidades culturales de la calle Palma una vez al mes.
Pero volvamos a LAPIEZA. Allí, a través de “mutaciones” periódicas, el conjunto de la instalación (formada, recordemos, por las aportaciones de diversos productores) se va transformando a un ritmo creciente mediante estrategias de acumulación y de lo que N. Borriaud denomina semionáutica. La semionáutica es el proceso por el cual se establecen nuevas vías de comunicación entre signos de distinto tipo. Desde esta perspectiva, el arte en LAPIEZA deja de ser un proceso de generación de objetos para pasar a ser una actividad dedicada a establecer nuevas conexiones y sentidos entre los distintos signos que nos rodean. Dado que LAPIEZA se autodefine con vocación “socioplástica” y como espacio dedicado al Junk Art, es evidente que las nuevas conexiones y sentidos que se generan en su ámbito tienden a intentar hacer conscientes los procesos sociales y a intervenir sobre ellos, para lo cual se emplean estrategias tales como la performance y diversas actividades que podrían encuadrarse en el arte procesual, pero tampoco renuncian a la manifestación socioplástica en forma de vídeo, instalación o incluso formas aparentemente más tradicionales como pintura o escultura. Cuando así sucede, se privilegia la elaboración a partir de objetos preexistentes, y no debido a una vocación de reciclaje superficialmente ecológica, sino en el contexto de la semionáutica descrita, como forma de reintroducir en los circuitos de sentido signos prematuramente desechados que conservan poder significante para la elaboración de narrativas diversas.
Es obvio, por lo tanto, que en este proceso se generan objetos, pero su principal misión será la de servir de nexo o estación de intercambio entre signos que previamente estaban incomunicados, La socioplástica relacional que promueve LAPIEZA no se restringe a un único ámbito espacial como pueden ser los eventos organizados en la sala. Ni siquiera se limitan al espacio de la calle Palma en el ámbito del evento cultural Palma Central. Se expanden por todo el barrio de Malasaña y aledaños en sinergias entre diferentes entornos, y ocupan también espacios virtuales como la comunidad relacional creada en la red social Facebook, o la blogosfera mediante el blog lapiezalapieza y todas las ramificaciones que parten de ellos. Esperamos que en esta nueva temporada que se inaugura, LAPIEZA siga contribuyendo al enriquecimiento de la esfera relacional y a su transformación socioplástica, desde el barrio de Malasaña hasta todo el mundo globalizado.



Sunday, February 10, 2019

El (súper)mercado del arte

Estos eventos concentran, en unos pocos días, la mayor parte de las compras que diversas entidades públicas y privadas realizarán a lo largo de todo el año. De todas ellas, evidentemente es ARCO la más prestigiosa y conocida, y la que más volumen de transacción implica. El resto, JUSTMAD y ARTMADRID, se organizan a su alrededor para cubrir el máximo rango de las posibilidades comerciales (desde las galerías con los productos más convencionales hasta las nuevas manifestaciones del arte emergente, pasando por las galerías importantes excluidas de ARCO). Es de sobra conocido que estas ferias se gestionan en gran medida con dinero público, por lo que los escándalos en lo relativo a sus sistemas de inclusión o exclusión siempre están servidos. Además aportan otras noticias sonadas, que mantienen ocupados a los medios de comunicación durante algunas semanas, tales como piezas chocantes o cifras desorbitadas al alcance de pocos ciudadanos comunes. Mientras tanto, entre escándalo y escándalo, los discursos establecidos en torno al arte contemporáneo se consolidan: desde el tópico de la “tomadura de pelo”, hasta el de la excentricidad elitista, el arte contemporáneo se construye como algo ajeno al ciudadano.
Una interesante cuestión sería el debatir a qué intereses sirve este discurso consolidado sobre el arte contemporáneo, máxime cuando su mantenimiento se refuerza a costa de la exclusión de otras narrativas alternativas de mucho mayor interés sociopolítico, como aquellas sostenidas por muchas de las vanguardias históricas y neovanguardias, que proponían unademocratización de la creatividad mediante un arte más accesible, menos elitista, y sobre todo, menos entregado a los desmanes de los circuitos mercantilistas. Otra interesante cuestión es el papel que juegan al respecto, tanto las instituciones como la financiación pública, a la hora de avalar un discurso que sirve, no ya a intereses privados, sino a un sistema establecido de “burbuja de mercado” que, en el fondo, mina a la propia institución pública, dado que la fuerza a empeñarse en un círculo vicioso de precios cada vez más elevados siempre que pretende una adquisición, que a su vez contribuirá a una escalada de precios del artista consolidado mediante esa adquisición.
En este sentido, el discurso hegemónico del arte contemporáneo, adornado con sus clichés y tópicos habituales, y el sistema especulativo del mercado del arte, parecen servir a los mismos intereses: la consolidación de un entramado deprestigio, que sirve a intereses elitistas, que se sostiene en buena medida con dinero público en virtud de su supuesta utilidad social, y que malversa tanto los fondos como el prestigio que los ciudadanos otorgan, sin ni siquiera cuestionarse el porqué de ese otorgamiento, que se perpetúa tácitamente cada vez que se asiste a estos eventos, tras pagar la cantidad nada despreciable de la entrada, un coste que en ningún caso cubre gastos, pero que se mantiene para alejar a los curiosos, no iniciados, o cualquier otro colectivo considerado “non grato”. El público asistente avala estas prácticas y discursos de adquisición de status social y acceso al poder asociado, de especulación mercantil, de exhibición narcisista de todos los agentes que intervienen en el intercambio y de elitismo y ostentación. Mientras, los artistas se pavonean, diversas instituciones aspiran a aparecer en el mapa tras una adquisición sonada, algunos empresarios persiguen diversificar la inversión, y unos cuantos millonarios buscan hacer algo que les aporte un valor distintivo en este contexto de elitismo y reconocimiento social.
A una distancia adecuada, los ciudadanos se pasean con la boca abierta, casi inconscientes de los intercambios de poder que tienen lugar y de los que permanecen ajenos, aunque se realicen muchas veces en su nombre, o al menos con su dinero. Deambulando entre los stands de la feria, el espectador acude para confirmar lo ajeno que es a esos intercambios, mientras asiente con indiferencia al discurso oficial: que se trata de asuntos complicados, que son evidentemente importantes y deben seguir sucediendo, pero que están fuera del alcance de su comprensión.
Pues bien, en este contexto, el ciudadano podría por lo menos resistirse. Negándose a acudir a ferias multimillonarias de las que se le mantiene alejado. Oponiéndose a que se hable a la vez del interés general del arte y de lo inaccesible de su lenguaje, como forma de justificar presupuestos millonarios y eludir a la vez la crítica. Manifestándose en contra de un sistema excluyente, que se ampara bajo lo específico del tema o el desconocimiento general del mismo. Protestando contra el empleo de presupuestos públicos para financiar el elitismo del mercado del arte, tal y como está planteado. Evidentemente, no se trata de resistirse al arte contemporáneo, ni a su interés general, ni de negarse a que los presupuestos públicos fomenten la creación artística, o el mantenimiento de instituciones de interés sociocultural innegable, pero sí a que se consolide una narrativa en la que “arte” y “elitismo” (a través de precios millonarios) se hagan pasar por equivalentes o lógicamente unidos. Se trata, eso si, de romper la lógica de la burbuja que funciona en tantos ámbitos, y de consecuencias tan desastrosas, deslegitimando el valor especulativo, a través de presupuestos sostenibles y realmente redistributivos. Para ello, existen otras alternativas. Otras alternativas de arte, de mercado y de consumo, que fomenten un uso de lo público más responsable y sostenible. Otras alternativas en las que el ciudadano sea agente activo, y renuncie a la pasividad de delegar en otros la toma de decisiones que le atañen a él.
En lugar de avalar estos eventos, y sus narrativas asociadas, con su visita acrítica y “contemplativa”, podría acudir a otros eventos donde sí fuera partícipeUn barrio con narrativas alternativas. Existen espacios más implicados en esta participación activa y construcción de narrativas comunes. Espacios menos convencionales y más volcados hacia la realidad cotidiana de los ciudadanos comunes, ajenos a los intercambios de poder multimillonarios. Afortunadamente, el barrio de Malasaña es rico en estos ámbitos. Desde el Patio Maravillas (calle Pez nº 21) y su consolidado pero siempre renovado discurso crítico, hasta las diferentes iniciativas vecinales orquestadas desde este diario, tales como la exposición de cierres intervenidos artísticamente, o la difusión del arte urbano que realiza periódicamente, la construcción de narrativas alternativas atraviesa el barrio de punta a punta. Otro espacio volcado en la construcción de narrativas alternativas, y específicamente de las narrativas del arte contemporáneo, es la sala LAPIEZA (calle Palma nº 15). Este espacio pretende elaborar un concepto de arte accesible, en todos los niveles, queprivilegie las relaciones que se generan en los distintos intercambios que tienen lugar, más que el beneficio que se obtiene en términos económicos. Aunque esta estética relacional da lugar a objetos artísticos, éstos tienen el valor que tienen en función de las relaciones que contribuyen a mantener y generar, a nivel microlocal (vecinal y comunitario). En este contexto, el “mercado” que propone LAPIEZA es un intercambio relacional no jerarquizado y flexible, proporcional y sostenible.
Adquirir una pieza no contribuye a ningún tipo de elitismo ni prestigio social ampliamente reconocido ni, posiblemente, tenga valor especulativo. Sin embargo, este intercambio consolida relaciones significativas y subvierte discursos hegemónicos, al deslegitimar las narrativas de “especialización” características del discurso del arte. Cualquiera puede ser “coleccionista”, “gestor de compras” y “comisario” de su propia narrativa de vida, cualquiera puede gestionar creativamente su ámbito de acción, sin necesidad de acudir a ARCO a ver cómo otros lo hacen. Cualquiera puede pertenecer al “mundo del arte”, mediante actos mucho menos ostentosos que los que se promocionan en el circuito consolidado. Pero sobre todo, cualquiera puede dejar de pertenecer a un determinado “mundo del arte” que le condena al papel de espectador pasivo y en el que únicamente es requerido para avalar tácitamente el mismo discurso que le excluye.



BAYÓN EN CONVERSACIÓN CON LLOVERAS
SOMOS MALASAÑA
2011