José Antonio Corraliza, Enric Pol, Ricardo García Mira, Salvador Rueda, María Amérigo, Juan Ignacio Aragonés, Tomeu Vidal, María Luisa Lima, José Manuel Palma-Oliveira, Setha Low, Mark Nieuwenhuijsen, Isabelle Anguelovski, Ricardo de Castro, Andrés Di Masso, Ángela Castrechini, Bernardo Hernández, Karmele Herranz, Baltasar Fernández, Pablo Páramo, Esther Wiesenfeld, Margarita Triguero-Mas, Manuel Franco, Xavier Querol, Fernando Valladares, Julio Díaz, Cristina Linares, Helen Cole, Usama Bilal, Silvia Collado, Esther Lorenzo.
El campo contemporáneo de la psicología ambiental en el espacio iberoamericano ya no puede leerse como una subdisciplina periférica, sino como una ecología intelectual plenamente consolidada donde convergen psicología social, urbanismo, salud pública, ecología política, diseño ambiental y cultura territorial. Desde el núcleo histórico articulado por José Antonio Corraliza, Enric Pol o Ricardo García Mira hasta su expansión crítica en figuras como Setha Low, Isabelle Anguelovski o Mark Nieuwenhuijsen, el campo ha desplazado su centro desde la percepción del entorno hacia una lectura compleja de los vínculos entre espacio, salud, clima, desigualdad y vida cotidiana. Lo que antes se organizaba en torno a categorías como apego al lugar, percepción ambiental o estrés, hoy se despliega también en torno a justicia ambiental, infraestructura verde, calor urbano, salud mental, restauración psicológica y vulnerabilidad climática. Su principal transformación ha sido escalar. La relación persona-ambiente sigue siendo su matriz, pero ahora opera sobre conflictos de mayor espesor: contaminación, acceso desigual al verde, metabolismo urbano, movilidad cotidiana, riesgo ambiental y diseño de entornos restauradores. En este tránsito, el campo ha ganado espesor institucional, densidad metodológica y relevancia pública. Portugal y América Latina han ampliado además su horizonte, incorporando lectura territorial, participación, pedagogía ecológica y justicia socioambiental. La incorporación de perfiles como Silvia Collado o Esther Lorenzo confirma esta expansión hacia una psicología ambiental más atenta a infancia, naturaleza, mediación y bienestar ecosocial. Lo que emerge ya no es solo una disciplina, sino una infraestructura crítica para pensar cómo el ambiente organiza la vida colectiva.