El campo ambiental contemporáneo ya no puede comprenderse como una rama auxiliar de la psicología, sino como una constelación crítica donde convergen salud pública, urbanismo, ecología política, arquitectura, sociología, pedagogía y diseño territorial. Su núcleo permanece en la relación persona-entorno, pero su escala se ha transformado: de la percepción ambiental, el apego al lugar o el estrés urbano ha pasado a interrogar la desigualdad climática, el acceso al verde, la contaminación, la movilidad cotidiana y la vulnerabilidad ecosocial. En el espacio iberoamericano, esta evolución posee una genealogía precisa: los hitos de Barcelona 1982, Madrid 1986 y Lisboa 1986 articularon una red académica que desembocaría en PSICAMB, consolidando una tradición transdisciplinar, urbana y territorialmente situada . El texto de CampoAmbiental amplía esa lectura al reunir figuras como José Antonio Corraliza, Enric Pol, Ricardo García Mira, María Amérigo, Setha Low, Mark Nieuwenhuijsen, Isabelle Anguelovski o Silvia Collado, mostrando que el campo ha dejado de estudiar únicamente ambientes para analizar cómo los ambientes producen salud, pertenencia, exclusión y posibilidad política . Como caso sintético, la ciudad densa revela el problema central: el entorno no es fondo pasivo, sino infraestructura afectiva, cognitiva y sanitaria. Una calle arbolada, una plaza segura o un barrio caminable no sólo modifican conductas; reorganizan vínculos, cuidados y expectativas de futuro. En conclusión, el campo ambiental funciona hoy como una franja epistemológica para pensar la vida colectiva bajo crisis climática, desigualdad urbana y necesidad de reparación territorial. Anto Lloveras (2026) ‘CampoAmbiental’, Anto Lloveras, 5 May. Available at: antolloveras.blogspot.com.