Saturday, August 31, 2024

HIDDEN FORCES:::::::::::::::::::NO TAG_________________SUPREMATISM AND DUNES_____________________ CÁDIZ 2019

Along the windswept periphery of Cádiz, an ordinary beach barrier becomes the site of a discreet yet poetic intervention, where a black identification tag is carefully removed, revealing instead a white monochrome that resonates with the tonal palette of the surrounding sand and sea mist, subtly merging the sculptural object into the larger coastal tableau. This gesture, minimalist in form yet conceptually dense, operates within the logic of hidden works, those that do not impose but instead recede into the environment, altering it through near-invisibility rather than spectacle. As a fleeting manifestation of Suprematism in the dunes, the altered barrier proposes a radical rethinking of public space aesthetics, where utility yields to quiet abstraction and signage becomes silence. This act, seemingly minor, challenges the ubiquity of functional signage by turning it into an unannounced artwork, a monochromatic fragment of a larger, unseen composition that stretches across the coastal scape. Echoing the lineage of non-objective art, the work privileges sensation over message, offering a contemplative loop in which form and context coalesce. Captured in a 60-second video loop, exhibited at LAPIEZA GALLERY, this piece is not only a film but a site-specific meditation, anchored in the supernatural atmosphere of Cádiz, where dunes act as a canvas and the wind becomes a collaborator. The viewer is invited not just to see but to sense the shift—an ephemeral artwork that leaves behind no plaque, only a pause in the landscape, an environmental punctuation that briefly renders the everyday extraordinary.




Make a better environment. 
The black tag is removed, generating a pleasant white rectangle instead. 
Suprematism in the dunes. 





FILM 60 SECONDS LOOP. HD VIDEO. LAPIEZA GALLERY. 
CÁDIZ SUPERNATURAL.



MMXIX

BROWN PINK GREEN GREY WHITE _________________ UNSTABLE INSTALLATION SERIES

RECREO 2021

10.000 CARDS









YEARS MAKING CARDS AS ART 
2009 2012

LAPIEZA | SINFONÍA RELACIONAL EXPANSIVA


El cuerpo expansivo de LAPIEZA. 
La socioplástica y la composición abierta.

REVISTA REPLICANTE | MÉXICO 2013 - RUBÉN BONET
LAPIEZA se alimenta tanto de la deriva como del afán enciclopédico. Enciclopédico en un tipo de arte, el que le interesa a Anto Lloveras, quien ha perpetrado a lo largo de cuatro años la estructura de LAPIEZA

EL PAÍS | BUENOS DÍAS MALASAÑA |  EN CONTEXTO
Negocio, ocio y cultura se mezclan con frecuencia en Malasaña. "Para el arte contemporáneo es básico que los jóvenes se acerquen", explica Anto Lloveras de la galería La Pieza (La Palma, 15; www.lapiezalapieza.blogspot.com), ubicada en la antigua Central Vegetariana, un icono de la zona. "Hacemos arte sin mediación institucional, gestionada por los propios artistas", dice. "No inauguramos exposiciones, somos una instalación mutante". Como el barrio.

SOMOS MALASAÑA MADRID 
DANIEL MARTÍN BAYÓN - ANTO LLOVERAS
ECOLOGÍAS CULTURALES
Este tipo de acontecimientos artísticos que están surgiendo en el barrio, se encuadran bien en lo que E. Laddaga ha dado en llamar “ecologías culturales” en su libro ‘Estética de la Emergencia’. Se trata de proyectos que articulan la producción de imágenes, textos o sonidos, con la exploración de las formas de vida en común (en principio renunciando a la producción de objetos artísticos convencionales), para iniciar o intensificar procesos abiertos de conversación que involucren a no artistas durante tiempos largos, en espacios definidos, donde la producción estética se asocie al despliegue de organizaciones destinadas a modificar estados de cosas en determinados espacios, y que apunten a la constitución de “formas artificiales de vida social” o modos experimentales de coexistencia.

RESITUACIONISMO
Estos procesos de democratización de la creatividad y desdibujamiento de la barrera arte-vida siguen abiertos en LAPIEZA, un espacio del barrio que se encuentra en la calle Palma 15. A través de la exposición y difusión de ‘junk art’, LAPIEZA remite directamente a algunas de las vanguardias más interesantes de la historia del siglo XX.

EL JUNK ART Y LAS VANGURDIAS
Existe un espacio cultural en Malasaña en el que también podemos observar distintos ejemplos de prácticas derivadas del situacionismo, con diferentes implicaciones a la hora de contribuir a conformar una vivencia subjetiva y más flexible del barrio. Se trata, una vez más, de la sala LAPIEZA, en la calle Palma nº 15. En este espacio, cuyo funcionamiento hemos descrito en otras ocasiones, se dan cita un gran número de artistas, muchos de los cuales centran su práctica en cuestiones relativas a la experiencia subjetiva del barrio en alguna de sus dimensiones.

ESTÉTICAS DE RESISTENCIA
Es el caso, por ejemplo, de la instalación mutante que se exhibe en la sala LAPIEZA. Se trata de un espacio volcado hacia la comunicación abierta con la comunidad en la que se localiza. Un espacio sin pretensiones elitistas, que se esfuerza por difundir otro concepto del arte contemporáneo distinto del que popularizan los grandes eventos del arte, siempre ligados a escandalosos presupuestos que los desacreditan. Un espacio, cuyas propuestas incluyen a los visitantes de diferentes formas, bien sea mediante su participación en las ‘performances’ que organizan o mediante su involucración en las acciones socioplásticas que proponen, o simplemente mediante la inclusión participativa y/o reflexiva en la serie cambiante de la instalación que se despliega constantemente en la sala. Una de las ventajas de este espacio, y su formato de instalación acumulativa y mutante, es que al estar compuesta de un sin fin de propuestas, éstas ejercen un poderoso efecto potenciador de la experiencia. Una de las experiencias posibles es la percepción de determinadas estéticas de resistencia.

Estéticas de resistencia__________LAPIEZA SALÓN DE ARTE RELACIONAL



Acumulaciones



















El barrio de Malasaña y sus aledaños constituyen un espacio densamente poblado dediferentes manifestaciones artísticas contemporáneas. El arte contemporáneo, siendo una expresión de las complejas implicaciones de la sociedad actual, no siempre ha conseguido involucrar a los ciudadanos en la comunicación que pretende establecer. En muchas ocasiones ha sido acusado de “encerrarse en su torre de marfil” y, con frecuencia, recurre a planteamientos circulares y reflexiones herméticas que mantienen alejados al grueso de la población. Las posibles causas de este hermetismoson variadas y algunas de ellas se apuntaban en anteriores artículos. Lo contrario, sin embargo, también es cierto. Existen ciertas manifestaciones artísticas contemporáneas con genuina vocación comunicativa, pero al pertenecer a un ámbito cuya imagen predominante es la de su impenetrabilidad, estas otras propuestas se ven contaminadas por la imagen dominante.
Es el caso, por ejemplo, de la instalación mutante que se exhibe en la sala LAPIEZA. Se trata de un espacio volcado hacia la comunicación abierta con la comunidad en la que se localiza. Un espacio sin pretensiones elitistas, que se esfuerza por difundir otro concepto del arte contemporáneo distinto del que popularizan los grandes eventos del arte, siempre ligados a escandalosos presupuestos que los desacreditan. Un espacio, cuyas propuestas incluyen a los visitantes de diferentes formas, bien sea mediante su participación en las ‘performances’ que organizan o mediante su involucración en las acciones socioplásticas que proponen, o simplemente mediante la inclusión participativa y/o reflexiva en la serie cambiante de la instalación que se despliega constantemente en la sala. Una de las ventajas de este espacio, y su formato de instalación acumulativa y mutante, es que al estar compuesta de un sin fin de propuestas, éstas ejercen un poderoso efecto potenciador de la experiencia. Una de las experiencias posibles es la percepción de determinadas estéticas de resistencia.

¿Qué son las estéticas de resistencia?


Propuesta de código abierto
Consideramos estéticas de resistencia a aquellas propuestas que sostienen narrativas que se oponen en alguna medida al discurso hegemónico o dominante, mediante el empleo de estrategias plásticas que exploran distintas formas comunicativas. El entorno de LAPIEZA, en sí mismo, es ya una propuesta estética de resistencia, al menos en lo que se refiere a su narrativa relacional, y al radical contraste que ofrece con respecto a otros modelos de ‘galería de arte’. Pero además, su especificidad en lo relativo a los lenguajes formales que privilegia (que se manifiesta en el tipo de arte que “expone”), también constituye cierta estética de resistencia, dado que se alía con algunos discursos vanguardistas históricos con evidentes implicaciones “de resistencia” (desde el dadaísmo y constructivismo hasta el situacionismo)
Pero además, dentro ya de la instalación, en el ámbito de las propuestas particulares, predominan formas plásticas de comunicación (es decir, mensajes) que también remiten a narrativas que se resisten a lo que comúnmente damos por sentado. En este contexto pueden ser consideradas críticas aquellas estéticas que implican procedimientos contrarios a aquellos más solicitados o valorados. Así, los procedimientos de acumulación se oponen a la dinámica dominante de recambio rápido y vida útil cada vez más corta, mientras que la estética ‘do it yourself’ D.I.Y. (hazlo tú mismo) se resiste a los acabados característicos del diseño elitista y los inaccesibles bienes de consumo exclusivos. La estrategia del work in progress‘ (trabajo en realización), además de tergiversar la lógica mercantilista del producto acabado y listo para su consumo, privilegia el proceso por encima del resultado, en aquellos casos en los que el resultado es concebido como producto separado artificialmente de los mecanismos de producción. En este sentido, muchas de las mercancías que se consumen en el entorno globalizado se nos presentan de tal manera que ocultan los procesos crueles e injustos que los sustentan. En este contexto, buscar un aspecto abiertamente inacabado, en todos los sentidos (inacabado como no finalizado y en progreso, inacabado como no rematado por procesos de lujo que imprimen propiedades elitistas a los objetos, inacabado como carente de un sentido cerrado, etc.), adquiere dimensiones de estética de resistencia al desafiar diversas convenciones relativas a la mercancía valiosa, esa estética que justifica la sobrevaloración del precio, que acrecienta la diferencia entre valor de uso y valor de cambio.
De la misma manera que la acumulación, la reutilización desafía también la obsolescencia en la que se basa la producción creciente de mercancías, base material que determina todo el sistema de consumismo y que en último término genera repercusiones socioeconómicas nefastas. La reutilización no solo alarga la permanencia de los objetos como forma de combatir la obsolescencia, además reinserta en el sistema signos que han sido prematuramente excluidos, y su reutilización exprime al máximo su capacidad comunicativa. Esta faceta ‘semionáutica’ de la estética, su capacidad para abrir nuevas vías de significado que interconecten signos que permanecían aislados entre sí, es en sí misma también una resistencia contra los sentidos rígidos y unívocos, contra los significados preconfigurados e inmutables de los discursos hegemónicos. Los procesos semionáuticos de la reutilización conducen a resignificaciones importantes a la hora de poder establecer discursos de resistencia a partir de los elementos disponibles, entendiendo que solo están disponibles aquellos elementos que tolera el discurso hegemónico, aún cuando los tolere únicamente porque los emplee para la elaboración de su propio discurso. El discurso resistente se elabora a partir de los mismos signos que el hegemónico, pero elabora significados alternativos para los mismos signos.

Instalación en LAPIEZA que actúa como un gigantesco hipertexto
En este mismo sentido de resignificación de elementos del discurso hegemónico operan también estéticas derivadas de fenómenos contemporáneos como el hipertexto o la metáfora de las redes. Otros fenómenos son unívocamente resistentes, si bien el discurso dominante puede servirse de ellos para sus propios fines de hegemonía. Se trata de estéticas basadas en el concepto de código abierto o de colectividad asamblearia.
De esta manera, LAPIEZA, tanto en su conjunto instalativo como en sus propuestas individuales, constituye en general una acumulación a base de materiales en gran medida reutilizados, en la que predomina el acabado característico de la estética D.I.Y., a la hora de elaborar complejos procesos semionáuticos de relación entre diferentes signos que se reinsertan en el conjunto de la instalación, que a su vez permanece continuamente en proceso abierto de trabajo, y por tanto inacabada y dispuesta a seguir incorporando significados y material comunicativo. Así, la instalación funciona como un gigantesco hipertexto, un mensaje plagado de referencias y vínculos que remiten a otros “textos” tales como las performances, los eventos de PALMA CENTRAL, y vínculos más lejanos que se dirigen a diferentes aspectos de nuestra cultura tales como el concepto de arte, la democratización de la creatividad, las relaciones vecinales, y en definitiva la posibilidad del arte de contribuir a renegociar lo común. LAPIEZA funciona, por lo tanto, como una gigantesca representación de una de las producciones culturales más esperanzadoras de la sociedad actual, el código abierto. Abierto a la participación y a la renegociación colectiva de los significados de aquello que es común a todos.
DANIEL MARTÍN BAYÓN
CONVERSACIONES CON ANTO LLOVERAS 
https://somosmalasana.elperiodico.com/esteticas-de-resistencia/

El ‘Junk Art’ y las vanguardias




Cuando en 1912 los cubistas Picasso y Braque pegaron un trozo de hule en un lienzo, dieron comienzo a una de las revoluciones estéticas más importantes del siglo XX. El collage supuso un salto cualitativo increíble, al transformar el lenguaje pictórico enuna narración, no ya de cómo se representaba el mundo, sino de cómo se representaba el proceso de representar el mundo. Mediante esta acción, la pintura, y el arte en general, asumen la posibilidad de un discurso independiente de la mera representación reconocible de la realidad. Además, por primera vez, se introducen en el lenguaje artístico materiales considerados impropios del arte hasta entonces. Esta acción, junto con la enorme popularización de la fotografía, contribuyó a la democratización de la creatividad. No es casualidad que estas herramientas coincidan temporalmente con revoluciones ideológicas igualmente democratizadoras. Esta conjunción de ideologías, tecnología y nuevas herramientas creativas se manifestó en la aparición de algunas de las vanguardias artísticas más importantes del siglo pasado, que de una forma coherente con el espíritu de la época, aspiraron no solo a democratizar el acceso a la creatividad, sino a borrar las diferencias entre las categorías de “arte” y “vida”.





Estos procesos de democratización de la creatividad y desdibujamiento de la barrera arte-vida siguen abiertos en LAPIEZA, un espacio del barrio que se encuentra en la calle Palma 15. A través de la exposición y difusión de ‘junk art’, LAPIEZA remite directamente a algunas de las vanguardias más interesantes de la historia del siglo XX.
Desde las perspectivas vanguardistas, la separación artificial entre el arte y la vida cotidiana mantenida por el arte convencional era una estrategia que se basaba en conceptos obsoletos como la originalidad, el genio o la excelencia técnica, y había de ser combatida, dado que era, si no causantes, al menos mantenedoras de muchos males de la sociedad contemporánea. Recordemos que los intereses de los grupos más poderosos habían llevado a la muerte y a la miseria a una cantidad ingente de seres humanos (colonialismo, explotación capitalista industrial, guerra mundial…). La alta burguesíaacomodada, con sus valores culturales tradicionales, era el objetivo de las iras y los ataques de vanguardias artísticas como el dadaísmo, el constructivismo y el surrealismo, que aspiraban a cambiar el mundo mediante su transformación plástica y mediante la popularización de herramientas y tácticas creativas al alcance de todo el mundo, tales como las mencionadas fotografía y collage, la escritura automática y otras técnicas de libre acceso al inconsciente, la reutilización con varias finalidades de objetos preexistentes, etc. De esta manera, la creatividad, reincorporada a la vida cotidiana, ofrecía una nueva capacidad para desenvolverse en el mundo sin necesidad de recurrir a escapatorias trascendentalistas, una capacidad de vivir activamente, al contrario de la pasividad que establecía el anterior sistema artístico de admiración contemplativa.


En este contexto, es posible comprender muchas de las manifestaciones artísticas que acontecen en la sala LAPIEZA. Mediante lenguajes formales derivados de estas vanguardias contestatarias, se presenta una acumulación progresiva de collages, fotografías, automatismos y reutilizaciones de objetos desechados, que revitalizan muchas de las reivindicaciones de aquellas primeras vanguardias. Un simple paseo por el lugar-instalación permite hacerse una idea de a qué se refiere la estrategia de “borrar la diferencia entre arte y vida”.
Desde la intervención “del amarillo al ocre” de ESLOMO (en la que unas manzanas desarrollan toda su gama cromática desde su recogida del árbol hasta su deterioro final, mientras el aroma correspondiente a cada fase cromática inunda el espacio) hasta “otoño” de DANIEL DIXON & ESLOMO(instalación con música en la que se reactualiza la multidimensionalidad del otoño en el contexto del espacio de LAPIEZA), pasandopor “defuckyuno” de HOMBRE_U (instalación en la que la acción cotidiana de desayunar cobra dimensiones expresionistas y existenciales, al transferirse a las tostadas los estados de ánimo que posteriormente también se descompondrán en putrefactas gamas cromáticas) muchas intervenciones que acontecen en la sala exprimen todo el potencial expresivo y creativo de acontecimientos que, mirados convencionalmente, podrían pasar por anodinos. Sin embargo, para captar toda la riqueza expresiva del ‘junk art’ es preciso reconsiderar algunas de las vanguardias más influyentes del siglo XX.


Del constructivismo a la ‘yrrealidad’

Alrededor de 1917 y partiendo de las innovaciones visuales del cubismo y el futurismo, surge en la recientemente creada URSS el constructivismo, con la firme proposición de colaborar en la construcción de la utopía recién nacida. Para ello los artistas (que se definen a sí mismos más como ingenieros productores que como artistas en el sentido tradicional), emplean materiales propios de las nuevas tecnologías industriales y formas geométricas abstractas aplicadas a todos los ámbitos creativos (ilustración, cartelería, mobiliario, pintura, escultura, arquitectura…). Con este nuevo lenguaje geométrico y abstracto, representan la construcción de un mundo nuevo, joven y moderno en el que tanto la creación artística como la tecnología y las nuevas formas de producción son puestas al servicio del pueblo.
El cine, la fotografía y el fotomontaje (síntesis de collage y fotografía) fueron, en este sentido, formas de creación también muy empleadas por el constructivismo, en su particular empeño de popularizar las nuevas tecnologías. Los ideales utopistas del constructivismo se mantuvieron vivos en otras vanguardias posteriores como el neoplasticismo o la escuela de arte Bauhaus, a pesar de que en la URSS el movimiento finalizara abruptamente a finales de los años 20 con la imposición de la doctrina estalinista del realismo socialista.
En LAPIEZA pueden verse distintas intervenciones de la YREALYDAD, un proyecto conceptual colectivo que, mediante el empleo de lenguajes derivados parcialmente del constructivismo, aspira a erigir diferentes estructuras que ilustren la convencionalidad de la construcción de la experiencia, como en “fascia lata”. Para ello se emplean restricciones formales y cromáticas similares a las del constructivismo (con su característico empleo de las figuras geométricas y los colores rojo y negro, que en las construcciones de la YREALYDAD se transforma en verde y blanco), y un empleo de materiales característicos del desarrollo tecnológico del momento, que en la YREALYDAD determina el empleo de basura tecnológica, desechos metálicos y objetos del universo del consumo de masas.
También remiten al constructivismo los ensamblajes de PAULA LLOVERAS, con su restringida gama cromática (blanco y negro) y su empleo de formas geométricas seriales y/o secuenciales, tales como “strek IV”  y “strek V”, o la instalación “perchas” en la que se emplean estos sencillos elementos aprovechando sus cualidades constructivistas y modulares.


Dadaísmo

En 1916 en Zurich un grupo de artistas establece la base de operaciones del dadaísmo en lo que denominan el Cabaret Voltaire. A través de diferentes  manifestaciones artísticas protestan contra el sin sentido de la primera guerra mundial. En contra de otras vanguardias artísticas, como el futurismo  o muchos expresionistas alemanes que instaban a la guerra como una forma de purificación y de celebración de la modernidad, los dadaístas ensalzan la deserción como forma de protesta contra una civilización que paradójicamente nos ha conducido a la mayor barbarie jamás perpetrada (hasta entonces). Mediante representaciones que hoy llamaríamos “performances”, y otras formas artísticas que incluían el ensamblaje de objetos preexistentes o la creación de máscaras y todo tipo de instrumentos a partir de materiales desechables, insultan a los poderes establecidos que han conducido la situación hasta su desenlace (el ejército,los políticos advenedizos, la hipócrita moral imperante, etc.). El dadaísmo pronto se extiende por diferentes países, y a las sedes de Zurich se unen las de París, Berlín, Barcelona o Nueva York. Uno de los más destacados miembros de diferentes grupos dadaístas fue M. Duchamp, quién pasará a ser conocido por una de las invenciones estéticas más controvertidas del siglo XX, los ready mades. Estos objetos previamente fabricados se presentan al público sin ser apenas modificados (un giro en su disposición, un cambio de nombre, etc.), con la finalidad de eludir cualquier “gusto estético”, en una lucha particular de Duchamp contra el “arte retiniano” y a favor de un “arte cerebral”.
A lo largo y ancho de LAPIEZA es posible comprobar la influencia dadaísta en el ‘junk art’. Desde el ready made de Krapoola “tapas” que consiste en presentar la tapa de un contenedor de basura, hasta las construcciones a partir de objetos de desecho como la “nube tóxica” de MARISA CAMINOS, los “bolos” de PAULA LLOVERAS (9) o los “encapsulados” y “piñatas” de JAVIER PÉREZ ARANDA, el espíritu lúdico y de burla del dadaísmo recorre la instalación, provocando sonrisas de complicidad en la reivindicación de una experiencia artística más accesible y menos elitista, que promueva una crítica irónica contra la sociedad de consumo y sus desmanes.



Surrealismo

Heredero directo del dadaísmo es el surrealismo, fundado por André Breton en 1924. Este movimiento artístico aspiraba a subvertir el orden tradicional de las cosas mediante diversas estrategias estéticas, con el fin de hacer surgir lo misterioso que subyace a lo cotidiano y que una mirada convencional no toma en consideración. Para ello, pueden hacer confluir en una misma imagen aspectos que habitualmente pertenecen a realidades diferentes o contradictorias, o pueden borrar súbitamente la distinción entre fantasía y realidad, mediante el empleo de la fotografía, las composiciones automáticas o mediante el “object trouvé”. Este uso novedoso del objeto encontrado como portador de un significado determinado por el deseo inconsciente, es una de las principales aportaciones del surrealismo a la historia del arte y al desmantelamiento de las diferencias convencionales entre las categorías de “arte” y “vida”.
Una vez más, en LAPIEZA se encuentran diferentes manifestaciones derivadas de lenguajes formales ideados por los surrealistas. Los “fuegos artificiales” de TOMOTO, además de íntimamente ligadas al situacionismo, presentan automatismos y grafismos surrealistas, a cuya atmósfera contribuyen las inquietantes bandas sonoras de EL INTRUSO. Los “cíclopes” de MARISA CAMINOS insisten en la fijación surrealista por lo inquietante, y al igual que las esculturas existencialistas de Giacometti beben del surrealismo que profesó en una etapa de su obra, los “quemados de la vida” de THOMASSIN (13) aúnan el mismo surrealismo y existencialismo.
De esta manera, el ‘junk art’ que se despliega en LAPIEZA emplea lenguajes formales provenientes de los usos expresivos y significativos novedosos que del objeto hicieron las vanguardias constructivista, dadaísta y surrealista. Las estrategias del empleo de nuevos materiales característicos del momento, objetos encontrados y objetos ya fabricados eran y son adecuadas para fomentar la reflexión crítica a cerca de cuestiones contemporáneas como la obsolescencia, la acumulación de mercancías, la sociedad de consumo, o las contradicciones del capitalismo, tan actuales ahora como en la época en la que surgieron estas primeras vanguardias.

Tuesday, August 13, 2024

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