martes, 6 de septiembre de 2022

DOBLE CARA ESTRENO










La pieza DOBLE CARA se presentó al público isleño, que llegó puntual. Las sillas se dispusieron en forma de flecha y se filmó el pase con dos cámaras. Se cerró la puerta a las nueve y el aperitivo visual fueron algunas fotografías en blanco y negro que mostraban un bucle de edificios, cuerpos y paisajes. Sin sonido. Se cambiaron las luces de sala, empezó el piano y comenzó la serie pública, la exposición. El tiempo, desde la realidad del cuerpo observado, pasó rápido, como en las películas buenas. Los movimientos a uno y a otro lado de la línea se asemejaban a los del día anterior. Como en cada una de las muestras, se asumió una progresión automática en el uso del tiempo, del espacio y de la materialidad. En el lado izquierdo, la cara A, se incorporaron algunas hojas y frutas. Las tarjetas que se usaron, fueron básicamente las nuevas, las cortadas de las latas sardinas. Del maletín verde se sacó y se rasgó una camiseta verde que ya estaba perforada y se bebió agua bajo las dos geometrías verdes. La arena negra de la playa volvió a generar el agujero y la funda del pan recordaba al brazo que puedes perder. En el lado derecho, en la cara B, que sucedía de forma autónoma, se partió de la secuencia de suelo, el cuerpo tendido, que se se va despertando, que se arrima a la pared y que se bate. Las sillas y la cinta aportaron plasticidad y los cuchillos, las semillas y el cinturón quedaron cerca de la plantilla. La gran rama coronó al ciervo. La música acompañó, lo clásico, con una voz, los jadeos, ciertos apuntes sobre la forma y el jardín. El final tuvo aplauso y coloquio. Compartimos con el público la mecánica de la composición y los comentarios fueron agudos y acertados. De cierre, fotografiamos dos cuerpos voluntarios que dieron escala a la instalación resultante. Se recogió y se empaquetó todo de forma alegre y se voló de vuelta a la península para preparar la siguiente acción, que tendrá un sabor parecido, pero nunca idéntico a la génesis en la luminosa sala del Centro Coreográfico de La Gomera. 




CC LA GOMERA

http://antolloveras.blogspot.com/2022/02/la-gomera.html

Anto Lloveras  I  Mateo Feijoo

2022




The piece was presented to the public on the island. They arrived on time. The chairs were arranged in the shape of an arrow and the pass was filmed with two cameras. The door closed at nine and the visual appetizer was some black and white photos, showing a loop of buildings, bodies and landscapes. Without sound. The room lights were changed, the piano began and the public series, the exhibition, began. Time, from the reality of the observed body, passed quickly, like in good movies. The movements on either side of the line resembled those of the previous day. As in each of the samples, an automatic progression in the use of time, space and materiality was assumed. On the left side, face A, some leaves and fruits were incorporated. The cards that were used were basically the new ones, the ones cut from sardine cans. A green T-shirt that was already perforated was pulled out and torn from the green briefcase, and water was drank under the two green geometries. The black sand of the beach generated the black hole again and the bread cover reminded of the arm that you can lose. On the right side, on side B, which happened autonomously, we started from the floor sequence, the body lying down, waking up, leaning against the wall and batting. The chairs and the tape provided plasticity and the knives, the seeds and the belt were close to the template. The great branch crowned the deer. The music accompanied, the classical, with a voice, the panting, certain notes on the form and the garden. The end had applause and discussion. We shared with the public the mechanics of the composition and the comments were sharp and accurate. We incorporated into the photograph the two volunteer bodies that gave scale to the resulting installation. Everything was collected and packed happily and flown back to the peninsula to prepare the next action, which will have a similar flavor, but never identical to the genesis in the light room of the Choreographic Center of La Gomera.